Migrante indígena sufre por despojo de su bebé luego de que una Corte de EU ordenara su adopción

Por Bertha Rodríguez Santos

Fresno, California.- A diferencia de cualquier madre que puede alimentar y dar afecto a su bebé después de dar a luz, la indígena chatina Cirila Baltazar Cruz ha sido privada de tener consigo a su pequeña hija Rubi Juana Méndez Baltazar, luego de que una corte del Condado de Jackson, en el estado de Mississipi, ordenara darla en adopción al imponer cargos de negligencia en su contra y al utilizar argumentos de que se trata de una inmigrante indocumentada que no habla inglés.

Cirila Baltazar Cruz, de 34 años de edad, dio a luz a su bebé, el 16 de noviembre de 2008 en el Hospital Singing River, de Pascagoula, Mississippi. Cirila Baltazar es una inmigrante indígena, originaria del municipio de San Juan Quiahije, en el estado de Oaxaca, México y su idioma materno es el chatino.

El día que Cirila tuvo a su bebé, se dirigía a una tienda. Al sentir que era momento de dar a luz, pidió ayuda a una patrulla de policía que se encontraba cerca, repitiendo la palabra “hospital”. Ella fue trasladada de emergencia a la clínica donde dio a luz a Rubi.

Después del parto, Abigail Medina, quien trabaja como intérprete de inglés a español en el hospital, interrogó a Cirila Baltazar sobre su vida personal, a pesar de que Cirila habla un español muy limitado. La intérprete también le peguntó si quería “dar a su hija en adopción o regalarla”.

Inicialmente, este caso se dio a conocer por denuncias de la Alianza por los Derechos de los Inmigrantes en Mississippi (MIRA, por sus siglas en inglés) y después varios medios de comunicación han difundido el tema. Durante una entrevista transmitida por Radio Bilingüe, Cirila Baltazar afirmó a través de la intérprete chatina Yolanda Cruz, que no entendió lo que Medina le estaba preguntando. Esto, debido a que la intérprete de origen puertorriqueño habla un dialecto del español y lo hace muy rápido, además de que Cirila se comunica principalmente en chatino.

Dos días después de que Cirila Baltazar diera a luz, el hospital reportó su parto como un caso de negligencia infantil al Departamento de Recursos Humanos de Mississippi, en base al reporte que hizo la intérprete. Inmediatamente, la bebé fue enviada a un centro de adopción o foster care mientras se iniciaba un proceso legal. El reporte fue recibido en la Corte Juvenil del Condado de Jackson, el 9 de diciembre y presentado como parte de las acusaciones por el fiscal Michael Wilson Breland.

Cuando Cirila Baltazar preguntó por su niña, en el hospital le dijeron que regresara al día siguiente y después le comunicaron que su bebé se encontraba en un centro de adopción porque ella no iba a poder hacerse cargo de su hija.

Según la información publicada, Cirila Baltazar sólo pudo estar con la recién nacida 48 horas. Después, el Departamento de Recursos Humanos de Mississippi la dio en adopción a un matrimonio adinerado y en cuyo poder se ha encontrado desde hace nueve meses meses. Sólo en tres ocasiones Cirila pudo “visitar” a su hija durante una hora en el centro de adopción.

Durante la última audiencia realizada en el mes de mayo, la juez Sharon Sigalas de la corte local del Condado de Jackson, ordenó la cancelación de los derechos de maternidad de Cirila Baltazar, incluidas las visitas. Esta situación ha provocado en ella una fuerte crisis emocional, depresión y angustia por recuperar a su nena.

Fuentes cercanas a Cirila Baltazar indican que esta situación ha afectado su salud pues ella ha dejado de comer de manera normal, sufre insomnio, ataques de vómito y largos periodos de tristeza. “Yo quiere a mi bebé”, es la expresión más frecuente que se escucha de los labios de esta mujer indígena.

Debido la difícil situación que enfrenta, Cirila no cuenta con un trabajo ni ingresos económicos. La única ayuda que tiene es la de una familia altruista que la invitó a vivir en su casa al conocer su experiencia.

Las denuncias que condenan este caso, señalan que se trata de un esquema premeditado para despojar a esta madre de su bebé pues presuntamente, los padres adoptivos son una pareja de abogados que no puede concebir y que tiene muy buenas relaciones con la juez Sharon Sigalas, quien actualmente preside el caso. Igualmente, comentan que es de conocimiento popular el hecho de que el Condado de Jackson es caracterizado por su conservadurismo, y en el que algunas instituciones funcionan bajo la base de relaciones políticas, influencias y otros prácticas poco honestas.

Actualmente, el caso de Cirila Baltazar es representado por la abogada Mónica Ramírez, del Southern Poverty Law Center, una organización no lucrativa que se dedica a la defensa legal de las personas de escasos recursos.

Debido a que la corte emitió una orden de mordaza, es decir, una orden que prohíbe a los involucrados en el caso dar información o hacer comentarios públicos al respecto, existe un gran hermetismo entorno a esta situación.

Por no hablar inglés

Entre las acusaciones en contra de Cirila Baltazar se encuentra la de vivir en una casa cuyo contrato de arrendamiento no está a su nombre y compartir la vivienda con otros hombres con quienes no tenía relación ni comunicación; no haber comprado pañales desechables ni fórmula o leche para la bebé (antes de que ésta naciera) y que la bebé no tenía una cuna.

Igualmente, se le acusa de ofrecer servicios sexuales al dueño del restaurante chino Biloxi (donde ella trabajaba) a cambio de que éste la dejara vivir en su casa. En la entrevista realizada por Samuel Orozco, del programa Línea Abierta de Radio Bilingüe, Cirila Baltazar, -a través de la intérprete chatina Yolanda Cruz-, desmintió esta versión y en otras ocasiones ha comenta que este acuerdo era a cambio de trabajar en dicho restaurante.

En resúmen, Cirila Baltazar fue acusada de negligencia infantil y de poner en peligro la vida de su bebé al no hablar inglés y al vivir en condiciones precarias. Como otro argumento para quitarle la custodia, se indica que la niña nació de una “inmigrante ilegal”.

Indignación

Este caso ha causado una gran indignación entre la comunidad indígena migrante y el público en general. En una carta enviada a la juez Sigalas, Rufino Domínguez, Director Ejecutivo del Centro Binacional para el Desarrollo Indígena Oaxaqueño (CBDIO), indica que “la juez debe tomar en cuenta los factores culturales y sociales en el que se contextualiza este caso. Se trata de una indígena migrante, que como más de 12 millones de personas sin documentos en Estados Unidos, sólo busca ganarse la vida. Su estado migratorio no debería ser motivo para arrebatarle a su hija”.

Agrega que las acusaciones de una intérprete que no habla el idioma de la acusada no debieron ser fundamento para que la juez ordenara que la pequeña fuera enviada a un centro de adopción o se le negara la custodia a su madre legítima.

El documento también señala que las irregularidades de caso representan una injusticia en contra de Cirila Baltazar Cruz porque violan flagrantemente sus derechos de maternidad y sus derechos humanos fundamentales.

“Señora Juez: es común entre los pueblos indígenas que las madres alimenten a los recién nacidos con leche materna y no debería extrañarle que Cirila Baltazar no haya comprado ninguna fórmula antes de su nacimiento”, subraya el texto.

Igualmente, la misiva expresa que el hecho de que el Hospital Singing River no haya proporcionado a Cirila Baltazar un intérprete en su lengua nativa, viola la ley del Título VI del Acta de Derechos Civiles de 1964, emitida por el entonces presidente Lyndon B. Johnson, y la Orden Ejecutiva 13166, implementada por el presidente Clinton sobre el derecho de toda persona de tener un intérprete en las cortes.

Mediante la carta enviada a la juez el 11 de junio, el CBDIO, pide a la juez que “reconsidere la decisión de la corte, permita que Cirila Baltazar Cruz cuente con un intérprete en idioma Chatino, entrenado de manera profesional, y sea representada por un abogado para defender sus derechos”.

Igualmente, la organización indígena con sede en Fresno California, solicitó a la juez “retirar los cargos infundados en contra de Cirila Baltazar Cruz y se le regrese a su hija Ruby Juana Méndez Baltazar”.

La próxima audiencia en la corte será el próximo 18 de noviembre. Mientras tanto, Cirila Baltazar ha manifestado estar dispuesta a luchar hasta que le regresen a su hija.

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